La Ley CLARITY deja explícitamente en blanco las reglas de DeFi, arriesgando un colapso total de la protección minorista si fracasan las negociaciones
Resumen
La próxima revisión de la Ley CLARITY en el Comité Bancario del Senado en enero de 2026 es solo el comienzo de un proceso de varios años, ya que las cuestiones más contenciosas siguen sin resolverse y la redacción legal permanece entre corchetes. La ley divide las criptomonedas en tres categorías: "commodities digitales", "activos de contrato de inversión" (que pasan de la jurisdicción de la SEC a la CFTC) y "stablecoins de pago permitidas". Sin embargo, definiciones cruciales, como qué constituye un "valor" y cómo regular la infraestructura DeFi, siguen en blanco, con secciones enteras de DeFi dejadas abiertas para recibir comentarios. La ley establece nuevas entidades registradas, como bolsas y corredores de commodities digitales bajo la CFTC, mientras que los reguladores bancarios supervisan a los emisores de stablecoins. Una compensación clave no resuelta se refiere a las exclusiones de DeFi: hacerlas demasiado amplias arriesga el colapso de las protecciones minoristas, mientras que hacerlas demasiado estrechas arriesga la fuga de protocolos al extranjero. Además, la mayor parte del detalle específico se delega a los reguladores, quienes tienen entre 360 días y 18 meses para redactar las normas después de la promulgación, lo que resultará en años de estado híbrido. El telón de fondo político, incluidas las preocupaciones sobre el control presidencial de las agencias y el potencial arbitraje regulatorio, sugiere que el litigio sobre la clasificación de tokens y el tratamiento de DeFi será inevitable una vez que se finalicen las reglas.
(Fuente:CryptoSlate)