Bitcoin se está convirtiendo silenciosamente en el testigo experto definitivo, obligando a los jueces a aceptar un nuevo estándar de verdad
Resumen
Bitcoin está evolucionando más allá de ser principalmente una red monetaria para funcionar como un registro predeterminado e inmutable de propiedad y eventos, desafiando a los sistemas de mantenimiento de registros tradicionales vulnerables al fraude o al fallo. Su estructura de prueba de trabajo crea una cadena de tiempo: un registro público y replicado donde las entradas son costosas de alterar económicamente, sirviendo efectivamente como una cadena de título para los satoshis y referencias incrustadas a activos externos. Si bien Bitcoin solo garantiza que una transacción ocurrió bajo las reglas del protocolo (no la intención o coacción), los tribunales ya están utilizando el análisis de blockchain en disputas relacionadas con robos y fraudes, y algunas jurisdicciones han otorgado reconocimiento legal a los registros de blockchain. El cambio de una curiosidad a un registro predeterminado depende de la conveniencia y la durabilidad, especialmente para activos transfronterizos o en jurisdicciones inestables donde los registros tradicionales fallan. Sin embargo, los sistemas legales enfrentan desafíos, ya que los tribunales no pueden ordenar la eliminación de datos en cadena, y las futuras bifurcaciones podrían complicar qué cadena tiene el registro autoritativo. En última instancia, la adopción de Bitcoin como infraestructura será gradual, llegando cuando la dependencia rutinaria de sus identificadores de transacción se vuelva más fácil que vivir con ellos, obligando a los jueces a incorporar este libro mayor digital en las doctrinas de evidencia existentes.
(Fuente:CryptoSlate)