Las stablecoins fueron creadas para reemplazar a los bancos, pero están en camino de convertirse en uno
Resumen
Las stablecoins se construyeron inicialmente para reemplazar a los bancos tradicionales y cumplir la visión de Satoshi de pagos cotidianos de igual a igual, pero debido a la creciente regulación en EE. UU. (Ley GENIUS) y Europa (MiCA), corren el riesgo de convertirse en infraestructura centralizada similar a la bancaria.
Aunque estas regulaciones fomentan la legitimidad a través de requisitos de reserva, auditoría y KYC, empujan a los emisores hacia puertas de enlace centralizadas, haciendo que las stablecoins sean más herramientas institucionales para la liquidación transfronteriza que dinero para el consumidor. El peligro es que podrían convertirse en el próximo SWIFT: un riel indispensable pero opaco para los actores existentes, sin democratizar el acceso ni ofrecer dinero programable con autonomía del usuario.
El camino a seguir requiere diseñar el cumplimiento directamente en la capa del protocolo, mantener la componibilidad y preservar el acceso no custodio. Si las stablecoins solo sirven a las instituciones y flujos regulados, se conformarán en lugar de interrumpir, reemplazando en última instancia un sistema central con otro envoltorio digital.
(Fuente:CryptoSlate)